El 20 de junio se cumple cien años de la llegada de la hermadad a la feligresía de San Lorenzo.
La idea que propusiera el mayordomo Manuel Carmona Canelo en 1922 fue tomado cuerpo con la visita de un nutrido grupo de hermanos residentes en la collación de San Lorenzo a Don Diego González-Robles Jiménez, capellán de la iglesia conventual de San Antonio de Padua, el 28 de diciembre del 1923.

Nuestra corporación aprobó de manera mayoritaria el traslado un 28 de mayo de 1924. El decreto que permitía el cambio de sede fue firmado el 17 de junio de 1924 por el vicario general del Arzobispado.

La hermandad emprendió el camino desde la parroquia de San Román en la noche del viernes 20 de junio de 1924 con una vistosa procesión en la que fue acompañada por numerosas representaciones de hermandades y con gran afluencia de público. El hecho constituyó un gran acontecimiento religioso según la crónica periodística del diario la Unión con instantáneas de Gelán al paso por la plaza de Argüelels. El traslado finalizó con un “Te Deum”.

El multitudinario traslado procesional entre San Román y San Antonio de Padua, unido a la primera salida procesional de las nuevas imágenes de la Virgen y San Juan en 1924, serían la fuente de inspiración de Manuel López Farfán, quien el 8 de febrero de 1925 dedicó una de sus populares marchas bajo el título El Dulce Nombre.

La primera ubicación que tuvieron nuestros Titulares en San Antonio, y por tanto en la feligresía, fue en la cabecera del evangelio. Con posterioridad tuvo diferentes altares en el templo donde residió durante 44 años de la historia reciente hasta su traslado a la parroquia de San Lorenzo en 1968.